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¿A dónde vamos? A Tecpán.

¿A dónde vamos? A Tecpán.

Suena el teléfono y del otro lado de la línea oigo una voz estresada y perdida, pidiendo un servicio de floristería. Un chica que luego conozco, así mismo, a su prometido y la que sería su wedding planner.

Les invité para reunirnos en la oficina de Mum&Co. Se llega el sábado y nos encontramos reunidos cerca del medio día.

Una chica hermosa y vivaracha, un novio encantador y amoroso, y una wedding planner que por primera vez experimentaba e incursionaba en este terreno.

Nina, la futura novia explica entre mil palabras y pensamientos enredados lo que quiere para la decoración de su boda.

La vi a los ojos y le dije que se olvidara del estrés que yo la ayudaría. Respiró profundo y de una forma seca y espontánea me dijo “¡Gracias! No se por donde empezar con la floristería y lo que quiero, yo se que no es lo regular para una boda.”

Más tranquila me explica y cuenta el por qué de su gusto tan especial. Me dice que vieron varios lugares para realizar la celebración de su boda y que decidieron quedarse en el lugar que ella conocía desde hacía años porque le había parecido muy especial. Pero, este lugar queda en Tecpán.

¡Pues nos vamos a Tecpán!” les contesté yo.

Se puso muy contenta porque la naturaleza y tranquilidad del lugar le traían lindos recuerdos y le brindaba un sentimiento profundo de paz y la ilusionaba muchísimo.

Empieza Nina a contar que su gusto y deseo es hacer una boda con floristería de matices típicos guatemaltecos. A mi me parece fabuloso porque en lo personal ¡me encanta! Me daría un gusto especial hacer este trabajo para ellos. Damos rienda suelta a su fantasía y le ofrezco variedad de propuestas. A esta chica le encanta explicarse con detalles, porque realmente es una persona que es detallista y perfeccionista. La comprendo y me agrada, porque en  Mum&Co nos gustan las cosas bien hechas.

La wedding planner no perdía detalle porque ella creía que todo era más fácil y rápido. Estaba escuchando que hay que tomar muchos detalles en cuenta para tener éxito en este campo. Le di varias ideas de cómo funcionan los preparativos para un evento, me dió pena que estuviera tan perdida. Finalmente esta chica ya no planificó la boda para ellos… Nina trabajó y se esforzó al máximo para hacer su sueño realidad.

Le ofrecí a esta linda pareja que haría lo que estábamos planificando para la floristería de su boda. ¡Dentro de su presupuesto! No iba a ser fácil, pero ese era uno de los más grandes temores de Nina y Hernesto. Un reto para mi. Los dos jóvenes estaban trabajando y ahorrando para tener la boda soñada. Se estaban esforzando mucho. Yo me comprometí y lo cumpliría…

Es así como empezamos a hablar de lo que querían, y yo constantemente tratando que “aterrizaran” a la realidad de la flor que ofrece Guatemala. Hay flor muy hermosa, variada y muy buena, pero distinta.

Generalmente pedimos a los novios que traigan sus ideas y deseos provenientes de diferentes fuentes. Sucede que otros países tienen otro tipo de flor por cuestión del clima o que no son productores como nosotros. Grandes ciudades importan flor de todos lados del mundo y tienen unos mercados muy grandes, ¡Impresiona el surtido!

Un querido tío de Nina le regaló docenas y docenas de rosas de exportación. Eran bellísimas rosas en color crema y unas cuantas más rosadas muy delicadas.  ¡Realzaba de una manera tan linda toda la floristería en conjunto!

Nina y Hernesto quieren unas bases para los arreglos que son unos triciclos de junco. Material que se utiliza para hacer cestería en nuestro país. Esta vez serían las bases para los arreglos de centro de mesa. Los triciclos tienen un área donde se colocan las flores en la parte de atrás recostado sobre dos ruedas. La tercera se luce al frente.

Nina quería otros  toques sobre las mesas. Pedimos cubre manteles de tela típica. Eran de tres colores predominantes; rojo, azul y amarillo. Dependiendo el color del cubre mantel, se realizaría el arreglo floral. Compró coloridos y hermosos tecolotes de barro que medían unos 2

0 – 25 centímetros de alto. Para poner al lado de los arreglos florales. No queríamos que chocaran los colores o que se repitieran.  Se eligieron los colores de los tecolotes y de las flores para que armonizaran perfectamente con los cubre manteles.

Nos dieron encargo del bouquet de la novia y los boutonieres, los cuales suelen ser pequeños y algo sencillo. Pero el ramo, el ramo Nina lo pidió en flores de colores… quedó tan lindo, fresco y alegre. Sin quitarle elegancia. Ramitos para las damas, sencillos y ligeros.

Llegó el día en que debíamos llevar los centros de mesa y otros arreglos más grandes para el lugar donde se realizaría la ceremonia. Debíamos salir no más tarde que las 6:00 de la mañana. Cargamos con mucho cuidado y nos encaminamos a Tecpán. El camino estaba bastante expedito por la temprana hora de la mañana, ¡pero sentíamos que no llegábamos!

Finalmente después de dos sufridas horas llegamos y entramos por un caminito de terracería. Nuestra sorpresa fue que los arreglos grandes no soportaron bien todo el camino.   Llevábamos flor extra y con dedicación se reparó lo dañado. Quedaron perfectos. Puestos en su lugar y con un par de detalles más al pie de los pedestales, se sostenían los arreglos de más o menos un metro de ancho. Quedaron colocados a la entrada, para recibir a los novios y los invitados al lugar donde se darían  el “si”.

En otro lugar del jardín, donde cantaban los pajaritos y volaban las mariposas se disponía el área para la celebración de la boda. Las personas del lugar habían puesto detalles complementando el arreglo floral. Como quedó un poco de la flor extra que llevábamos; se dieron otros toques a la decoración del jardín.

Revisamos que todo estuviera completo. Hicimos un buen trabajo entre todos así que nos regresamos a la ciudad dejando todo listo.

Mi gran alegría y satisfacción fue cuando los novios regresaron a devolver los pedestales.  Nos llenaron de agradecimientos y de cumplidos diciendo que todo había sobre pasado sus expectativas. Estaban radiantes, felices y satisfechos con nuestro trabajo. Esa es la mejor ovación que pueden dar a nuestro esfuerzo y trabajo.

Me alegré muchísimo me lo hicieran saber tan efusivamente. Sobre todo, estoy muy agradecida por la confianza que depositaron en Mum&Co para hacer de su boda, su día especial, un día inolvidable y hermoso.

 

Lo que inició con una llamada estresada y de auxilio, terminó en un “felices para siempre…”

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